Terapia de ventosas: guía práctica y segura
La terapia de ventosas (cupping) usa copas para crear succión sobre la piel. ¿Para qué sirve en la práctica? Principalmente para aliviar tensión muscular, mejorar la circulación local y ayudar con la recuperación después del ejercicio. Aquí te explico de forma directa qué esperar y cómo hacerlo seguro.
Qué es y tipos de ventosas
Existen varias formas: ventosas secas (solo succión), ventosas húmedas (con pequeñas incisiones para permitir sangrado controlado), ventosas con fuego (se crea vacío con calor) y ventosas móviles (se deslizan con aceite). Las copas pueden ser de vidrio, plástico o silicona. La técnica y la duración cambian según el objetivo: relajación, recuperación deportiva o tratamiento puntual de dolor.
Una sesión típica dura entre 15 y 30 minutos por zona. La sensación suele ser de presión fuerte y calor; es normal que queden marcas redondas que desaparecen en días.
Beneficios reales y qué esperar
La succión provoca aumento del flujo sanguíneo en la zona tratada, lo que puede reducir rigidez y acelerar la reparación muscular. Muchas personas notan alivio del dolor muscular, menos tensión y mayor movilidad en 1-2 sesiones. Para deportistas, puede ayudar en la recuperación post-entreno. Para problemas crónicos, suele integrarse con masaje, fisioterapia o ejercicios.
No es una cura milagrosa: funciona mejor como parte de un plan que incluya movimiento y descanso. Si buscas relajarte, unas ventosas ligeras dan sensación de alivio; si buscas tratar dolor crónico, el terapeuta ajustará intensidad y frecuencia.
Riesgos y contraindicaciones: las marcas cutáneas son comunes y normales. Riesgos menos frecuentes incluyen quemaduras (en fire cupping mal ejecutado), infección si se hace ventosa húmeda sin esterilidad, y hematomas grandes en personas con problemas de coagulación o que toman anticoagulantes. Evita ventosas en piel con heridas, quemaduras, varices, infección activa o tumores. Embarazo: no aplicar en el abdomen ni en la zona lumbar baja sin autorización médica.
Consejos prácticos antes y después de la sesión: llega hidratado y con la piel limpia; evita crema muy grasa justo antes. Comunica cualquier medicación o condición médica al terapeuta. Tras la sesión, hidrátate, evita tomar baños muy calientes o exposición solar directa sobre las marcas durante 24-48 horas, y no realices ejercicio intenso en las primeras 24 horas si te sientes sensible.
Cómo elegir un buen terapeuta: busca profesionales con formación reconocida, que usen material esterilizable o desechable, y que expliquen el procedimiento y posibles efectos. Pregunta si ofrecen alternativas (masaje, fisioterapia) y cómo integrarán la terapia de ventosas en tu plan de tratamiento.
Frecuencia recomendada: para tensión aguda, 1-2 sesiones por semana durante 2-4 semanas; para mantenimiento, una sesión al mes suele ser suficiente. Ajusta según respuesta y tolerancia.
¿Te interesa probar? Empieza con una sesión suave, pide que te expliquen cada paso y comprueba que compras confianza con el profesional. Así maximizas beneficios y reduces riesgos.