Técnicas Ayurveda: masaje ayurvédico y prácticas esenciales

El masaje ayurvédico no es solo relajación: combina toques, aceites y puntos clave para equilibrar cuerpo y mente. Si buscas algo más que un masaje, estas técnicas milenarias pueden ayudarte con el estrés, la digestión y la energía diaria.

Primero lo básico: Ayurveda parte de los doshas (Vata, Pitta, Kapha). Cada persona tiene una mezcla distinta y la terapia se adapta a esa constitución. El objetivo práctico es restablecer equilibrio: menos tensión, mejor sueño y más vitalidad.

Técnicas clave y para qué sirven

Abhyanga: masaje con aceite tibio en todo el cuerpo. Favorece la circulación, reduce rigidez y mejora la piel. Ideal para quien tiene sueño irregular o músculos tensos.

Shirodhara: flujo constante de aceite en la frente. Calma la mente, alivia ansiedad y mejora el sueño profundo. No lo recomiendes a alguien con infecciones abiertas en la cabeza.

Marma: trabajo en puntos energéticos similares a los acupuntos. Libera bloqueos y alivia dolor localizado. Útil para tensiones crónicas pero exige manos formadas para evitar daño.

Pizhichil: baño de aceite caliente que combina masaje y envoltura. Muy recomendable para personas con rigidez articular o recuperación post esfuerzo.

Udvartana: masaje con polvos o pastas a base de hierbas para exfoliar y activar la circulación. Suele usarse para reducir retención y mejorar textura de la piel.

Qué esperar en una sesión y consejos prácticos

Antes de la sesión el terapeuta te hará preguntas sobre salud, sueño y alimentación. Lleva información sobre alergias y embarazo si aplica. Los aceites comunes son sésamo, coco o mezclas herbales; si tienes piel sensible pide una prueba.

Duración: desde 30 minutos hasta 90 o más, según técnica. Después de un masaje con aceite es normal sentir sueño o necesidad de beber agua tibia; descansa 20–30 minutos y evita duchas frías inmediatamente.

Si quieres probar en casa, empieza con abhyanga corto: calienta un poco de aceite de sésamo, masajea 10–15 minutos en movimientos largos y termina con una ducha tibia. Hazlo antes de dormir para mejorar el descanso.

Precauciones: evita estas técnicas con fiebre alta, heridas abiertas, trombosis o durante las primeras etapas del embarazo sin supervisión. Consulta siempre con un profesional si tienes condiciones crónicas.

Cómo elegir terapeuta: busca formación concreta en Ayurveda, opiniones reales y que pregunten por tu historial. Un buen terapeuta adapta presión, tipo de aceite y duración a tu dosha y necesidades.

Consejo final: prueba una técnica, evalúa cómo te sientes en las 48 horas siguientes y ajusta. La ayurveda funciona mejor con constancia: una sesión puntual puede relajar, pero la repetición trae cambios reales en energía y sueño.