Gua Sha: qué es y cómo usarlo de forma segura
¿Has oído hablar del gua sha y no sabes por dónde empezar? Es una técnica de raspado tradicional que mejora circulación y tensión muscular. Puedes usarla en la cara y en el cuerpo: con la herramienta adecuada y pocos minutos consigues sensación de alivio y piel más tersa. Aquí te explico cómo hacerlo paso a paso, qué esperar y cuándo evitarlo.
Herramientas, aceite y preparación
El instrumento típico es una placa de jade, cuarzo o acero inoxidable con bordes suaves. Elige una herramienta lisa, sin filos. Para que la pieza se deslice sin fricción necesitas un aceite facial o corporal: aceite de jojoba, de rosa mosqueta o una mezcla ligera funcionan bien. Lava tu piel y caliéntala con respiraciones profundas o un paño tibio si vas a trabajar el cuerpo.
Coloca la herramienta en un ángulo de 15–45 grados respecto a la piel y aplica presión media: debe sentirse firme pero no dolorosa. En la cara usa movimientos ascendentes y hacia afuera; en el cuerpo sigue la dirección de los músculos o hacia el corazón para favorecer el retorno venoso.
Protocolo simple para la cara (5 minutos)
1) Aplica unas gotas de aceite y extiéndelo bien. 2) Comienza en el cuello: 3–5 pasadas hacia la clavícula. 3) Pasa a la mandíbula y mejillas: cada zona 3–5 pasadas ascendentes. 4) Frontal: movimientos desde las cejas hacia la línea del nacimiento del cabello. 5) Contorno de ojos: presión muy suave y movimientos cortos. No frotes ni arrastres con fuerza; repite 2–3 veces por semana si haces auto-tratamiento.
Para el cuerpo adapta la presión: en zonas con más tejido puedes raspar un poco más firme; en tobillos o zonas varicosas evita la técnica. La sesión profesional suele incluir más tiempo y maniobras específicas para liberar nudos musculares.
Resultados: sentirás calor y alivio inmediato en tensiones musculares y la piel puede lucir más luminosa por el aumento temporal del flujo sanguíneo. Es normal ver un ligero enrojecimiento que desaparece en horas.
Precauciones: no uses gua sha sobre heridas, quemaduras, acné inflamatorio, trombosis, infecciones cutáneas o zonas con varices sin supervisión médica. Si estás en tratamiento anticoagulante o tienes la piel muy sensible consulta al profesional antes. Evita el abdomen durante el embarazo a menos que lo indique un terapeuta especializado.
Mantenimiento de la herramienta: limpia con agua tibia y jabón suave, seca y guarda en un estuche. Desinfecta si la usas en distintas personas.
¿Quieres probar pero dudas entre sesión o auto-masaje? Empieza con 5 minutos en casa para familiarizarte. Si buscas liberar tensión profunda o mejorar movilidad, busca un terapeuta cualificado. En nuestro portal encontrarás guías y artículos relacionados sobre técnicas faciales y masajes complementarios para elegir lo que mejor te funcione.