Entrenamiento Feldenkrais: mueve mejor sin forzar tu cuerpo
¿Sabías que pequeños cambios en cómo te mueves pueden reducir dolores que llevas años arrastrando? El entrenamiento Feldenkrais se basa en aprender a moverte con más facilidad y menos esfuerzo. No es gimnasia dura: son secuencias lentas y guiadas que enseñan a tu sistema nervioso a usar el cuerpo de forma más eficiente.
¿Qué es y para quién sirve?
Feldenkrais es un método de educación somática: se trabaja la conciencia corporal (cómo sientes y diriges el movimiento). Sirve a personas con molestias crónicas, deportistas que buscan mejorar rendimiento, gente con rigidez por malas posturas y cualquiera que quiera moverse con menos tensión. Las sesiones no exigen fuerza; se avanza por sensación y comodidad.
¿Qué esperar en una sesión?
Hay dos formatos comunes: clases en grupo llamadas "Awareness Through Movement" (movimientos guiados) y sesiones individuales llamadas "Functional Integration" (contacto y guía manual). En grupo te tumbas o te sientas y sigues instrucciones verbales; en individual, el practicante usa sus manos para guiar movimientos suaves. Una sesión típica prioriza la exploración, la respiración y realizar cada gesto lenta y conscientemente.
Un ejemplo concreto: en vez de forzar el cuello para mirar atrás, se explora cómo rotar el torso y desplazar los ojos para lograr la misma acción con menos tensión. El objetivo es encontrar alternativas más sencillas que el cuerpo pueda repetir en su día a día.
Resultados reales suelen aparecer tras varias sesiones: reducción de dolor, mejor equilibrio, respiración más eficiente y mayor facilidad para tareas cotidianas como agacharte, levantar peso o caminar largas distancias.
Antes de empezar, coméntale al practicante lesiones recientes, cirugías o problemas neurológicos. Feldenkrais es suave, pero es importante adaptar las prácticas a tu situación.
¿Quieres probar desde casa? Aquí tienes ejercicios sencillos y seguros para empezar:
- Rodar la pelvis: tumbado boca arriba, deja que una rodilla caiga hacia un lado y vuelve al centro con respiraciones largas. Repite 8–10 veces notando la facilidad del movimiento.
- Balanceo de hombros: sentado, mueve los hombros hacia arriba y atrás muy despacio, buscando la mínima tensión. Haz 6 repeticiones enfocándote en la sensación.
- Levantar la mano: sin forzar, deja que la mano suba como consecuencia de un pequeño ajuste en la espalda, no por empujar con el brazo.
Haz cada ejercicio sin prisas, sin buscar el máximo rango, sino la facilidad. 10–15 minutos diarios pueden marcar la diferencia.
Para encontrar un buen practicante, busca formación certificada en Feldenkrais, prueba una clase de introducción y fíjate en la sensibilidad del profesional: escucha, adaptación y explicación clara son clave. Si te interesa, en Portal Masajes WebPime tenemos artículos y guías para orientarte sobre sesiones y centros donde empezar.
El entrenamiento Feldenkrais no promete milagros instantáneos, pero sí cambios prácticos y duraderos si practicas con atención. Empieza suave, observa y repite: tu cuerpo agradecerá el cambio.