Cómo conseguir tendones flexibles y evitar lesiones

¿Te duele la pierna después de correr o sientes rigidez al levantar objetos? La causa suele estar en los tendones. Tenerlos más flexibles no solo mejora tu movilidad, sino que también protege tus articulaciones.

Ejercicios básicos para aumentar la elasticidad

Empieza con estiramientos dinámicos antes de entrenar y estáticos al final. Un buen ejemplo es el estiramiento de pantorrilla contra la pared: apoya las manos en la pared, coloca un pie atrás con la pierna recta y empuja suavemente la cadera hacia adelante. Mantén 20‑30 segundos y repite tres veces por pierna.

Otro ejercicio útil es el estiramiento de isquiotibiales sentado. Siéntate con una pierna estirada, flexiona la otra y alcanza los dedos del pie extendido sin forzar. Repite 15‑20 segundos, tres series. Estos movimientos alargan los tendones y favorecen su rango de movimiento.

Rutina semanal para mantener la flexibilidad

Dedica al menos dos sesiones a la semana a una rutina corta: calentamiento (5 min), estiramientos dinámicos (5 min), sesión principal de entrenamiento o actividad y, por último, estiramientos estáticos (10 min). La constancia es clave; los tendones responden lentamente, pero con práctica verás menos dolor y mayor agilidad.

No olvides la hidratación. Beber agua ayuda a mantener la elasticidad del tejido conectivo. También incluye alimentos ricos en colágeno como caldo de huesos o suplementos de vitamina C para apoyar la reparación tendinosa.

Si sientes molestias persistentes, consulta a un fisioterapeuta. A veces una pequeña desalineación muscular requiere corrección antes de que los estiramientos sean efectivos.

En resumen, combinar estiramientos dinámicos y estáticos, mantener una rutina regular y cuidar la nutrición son pasos simples para lograr tendones más flexibles y reducir el riesgo de lesiones. Empieza hoy mismo y notarás cómo tu cuerpo responde con mayor libertad y menos dolor.