Tendón: qué es, por qué duele y qué puedes hacer hoy
El tendón une músculo con hueso y soporta mucha tensión cada vez que te mueves. Cuando duele, limita actividades simples: subir escaleras, agarrar objetos o correr. Si quieres soluciones prácticas, aquí tienes lo esencial que funciona: identificar la causa, evitar empeorar la lesión y aplicar cuidados que realmente ayudan.
Señales clave y cuándo acudir a un profesional
¿Cómo sabes si es algo serio? Si hay hinchazón marcada, calor en la zona, pérdida importante de fuerza o dolor que no mejora en pocos días, pide cita con un fisioterapeuta o médico. Un tirón agudo con chasquido puede indicar rotura y requiere atención urgente. Para dolores que aparecen gradualmente (tendinopatía) suele ser útil tratamiento conservador, pero si llevas semanas sin mejora, conviene evaluar imagen y plan de rehabilitación.
Evita aplicar masaje fuerte sobre una lesión muy inflamada o caliente; eso puede aumentar el daño. En cambio, si el dolor es crónico o está estabilizado, terapias manuales bien aplicadas suelen acelerar la recuperación.
Masajes, ejercicios y cuidados prácticos
El masaje puede ayudar a reducir dolor, mejorar movilidad y normalizar la carga del tendón. Técnicas como la fricción transversa, liberación miofascial suave y masaje profundo aplicado por un profesional son útiles cuando la fase aguda ha pasado. El masaje palliative y el masaje deportivo también aportan alivio en contextos de dolor crónico o sobreuso.
En casa puedes combinar estos cuidados: aplicar hielo en episodios agudos (10–15 minutos), usar calor suave antes de ejercicios para aumentar la movilidad, y realizar ejercicios de fortalecimiento progresivo. Los ejercicios excéntricos (bajar lentamente la carga) y las isometrías cortas suelen dar buenos resultados para tendinopatías, siempre progresando lentamente en peso y repeticiones.
Corrige factores que causan sobrecarga: carga de entrenamiento, técnica deportiva, ergonomía en el trabajo y calzado. Pequeños cambios —descansos frecuentes, estiramientos controlados y ajustar intensidades— evitan que una molesta puntual se convierta en problema crónico.
Si necesitas ideas prácticas: pide a tu terapeuta sesiones de liberación miofascial o masaje deportivo y que te enseñe una rutina de ejercicios personalizada. La combinación de terapia manual, ejercicio dirigido y ajuste de carga suele ofrecer la mejor recuperación. Y si sientes dudas, busca atención profesional: un diagnóstico temprano evita problemas más largos y caros en el futuro.
En este portal encontrarás artículos sobre técnicas complementarias (liberación miofascial, masaje deportivo, terapias craneosacrales o palliative massage) que pueden acompañar tu recuperación. ¿Tienes un dolor persistente en un tendón? Agenda una evaluación y empieza con medidas simples hoy mismo: descanso relativo, hielo y movimientos controlados.