Salud maternal: masajes y cuidados seguros durante el embarazo y el postparto
¿Buscas alivio del estrés, dolor o tensión mientras esperas un bebé o después de darte a luz? La salud maternal incluye el cuidado físico y emocional. Los masajes adecuados pueden ayudar, pero es clave saber qué técnicas y precauciones tomar para proteger a la mamá y al bebé.
¿Qué masajes son seguros en el embarazo?
Muchos centros ofrecen masajes prenatales adaptados: se hacen en posición lateral con almohadas bajo la barriga y entre las piernas. La presión suele ser suave a moderada, evitando manipulación profunda en abdomen y zona lumbar intensa. La aromaterapia puede acompañar, pero conviene usar aceites diluidos y elegir opciones consideradas más seguras como lavanda o mandarina, siempre tras consultar con tu médico.
Evita masajes si tienes sangrado, riesgo de parto prematuro, preeclampsia, placenta previa no resuelta o una infección activa. También pide que el terapeuta tenga formación en masaje prenatal; un profesional entrenado sabe cómo adaptar la técnica y reconocer señales de alarma.
Consejos prácticos antes y después de la sesión
Pide una pequeña entrevista antes del masaje: informa sobre tu semana de embarazo, medicación y antecedentes. Si estás en el primer trimestre y prefieres evitar riesgos, solicita esperar hasta el segundo trimestre. No te recuestes boca arriba demasiado tiempo pasado el primer trimestre para evitar la compresión de la vena cava; la posición lateral es más segura y cómoda.
Después del masaje hidrátate bien y camina suavemente unos minutos; si notas mareo, dolor intenso o sangrado, consulta de inmediato. Para el postparto, el masaje puede ayudar a recuperar la movilidad, aliviar la tensión cervical por lactancia y mejorar la circulación. Técnicas como el masaje abdominal maya o la movilización suave de cicatrices pueden apoyar la recuperación, pero deben realizarse con un terapeuta especializado y con el visto bueno médico.
Si sufres dolor crónico o afecciones previas, considera opciones complementarias como terapia cráneo-sacral o palliative massage, que se centran en mejorar la calidad de vida y reducir el dolor sin forzar el cuerpo. Para el sueño y la ansiedad, la aromaterapia y masajes suaves de relajación suelen funcionar bien como apoyo, siempre con precaución en la elección de aceites.
En resumen: busca profesionales formados en salud maternal, comunica tu historial y preferencias, y prioriza técnicas suaves y posiciones seguras. Un buen masaje puede ser una herramienta práctica para aliviar molestias y mejorar el bienestar durante la maternidad, pero no sustituye el seguimiento médico. ¿Tienes dudas sobre una técnica concreta? Cuéntalas y te orientaré según tu situación.