Posturas: guía práctica para mejorar tu postura y bienestar
¿Dolor de cuello o espalda al acabar el día? Cambiar pequeñas posturas corrige mucho más de lo que imaginas. Aquí tienes consejos claros y fáciles para sentarte, levantarte, dormir y moverte mejor sin complicaciones.
Postura para sentarte y trabajar
Sitúate con los pies apoyados en el suelo y las rodillas a la altura de las caderas. Usa una silla con apoyo lumbar o coloca un pequeño cojín en la zona baja de la espalda para mantener la curva natural. Mantén la pantalla al nivel de los ojos: la mirada debe caer ligeramente hacia abajo, sin inclinar el cuello hacia adelante. Evita cruzar las piernas durante largos periodos y procura apoyar ambos antebrazos en la mesa o en reposabrazos para reducir la tensión de hombros.
Cada 30–60 minutos levántate 1–2 minutos: estira brazos, rota hombros y camina un poco. Estos micro descansos ayudan a que no se carguen ni la fascia ni los músculos, y hacen que las sesiones de masaje (como el masaje en silla) rindan más.
Postura al estar de pie y al moverte
De pie, reparte el peso en ambos pies, mantén las rodillas ligeramente flexionadas y la pelvis en posición neutral. Evita bloquear las rodillas y empujar el pecho hacia afuera; eso crea tensión lumbar. Para levantar objetos, dobla las rodillas y lleva el peso con las piernas, no con la espalda.
Incorpora movimientos conscientes: unos minutos al día de Feldenkrais o Breema ayudan a percibir hábitos de tensión y a reemplazarlos por patrones más eficientes. No necesitas largas prácticas: cinco minutos de movimiento suave varias veces al día ya marcan la diferencia.
Cuando haces deporte, usa técnicas específicas: el masaje deportivo y la liberación miofascial pueden corregir puntos de tensión que mantienen malas posturas. Si trabajas la fuerza, prioriza ejercicios que fortalezcan el core y la zona media para sostener mejor la columna.
Para dormir, la postura ideal suele ser de lado con una almohada que mantenga la cabeza alineada y otra pequeña entre las rodillas. Evita dormir boca abajo: torsiona el cuello y la espalda.
Errores comunes: cabeza adelantada (mirar el móvil mucho tiempo), hombros encogidos, cruzar las piernas, usar tacones muy altos todos los días y pasar horas sin moverte. Corrige uno a uno: cambiar un hábito a la vez funciona mejor que intentarlo todo de golpe.
¿Sientes dolor persistente, hormigueo o debilidad? Busca a un profesional: fisioterapeuta, terapeuta de masaje o un especialista en terapia craneosacral pueden evaluar y tratar lo que no mejora con cambios posturales simples.
Si quieres ideas prácticas para integrar estas posturas con terapias concretas, revisa artículos sobre Feldenkrais, Breema y masaje en silla en nuestro portal. Cambios simples en la postura te devuelven energía, reducen dolor y hacen que cualquier terapia funcione mejor.