Masaje de serpientes: qué es, cómo se hace y qué debes saber
El masaje de serpientes es una terapia poco común donde se colocan serpientes de cuerpo delgado sobre la espalda y los hombros para generar sensaciones de presión y cosquilleo. No se trata de morder ni de contacto agresivo: las serpientes se mueven y su peso produce estímulos que muchos describen como relajantes. Si te pica la curiosidad, aquí tienes lo esencial para decidir si probarlo.
Cómo funciona y qué sensaciones esperar
Durante la sesión, el terapeuta coloca serpientes pequeñas y dóciles sobre el cliente mientras se recuesta. Las serpientes se desplazan de forma natural, aplicando presión variable. Algunas personas sienten alivio de la tensión muscular por la presión localizada; otras perciben una descarga de adrenalina seguida de relajación. Las sesiones suelen durar entre 20 y 40 minutos y a menudo se combinan con música suave y ambiente controlado.
Si eres sensible a las texturas o tienes fobia, la experiencia puede resultar incómoda. En cambio, quienes buscan estímulos nuevos y controlados suelen disfrutarla. No hay manipulación profunda como en un masaje terapéutico tradicional; el efecto principal es sensorial y psicológico.
Beneficios, riesgos y a quién no conviene
Algunos beneficios reportados incluyen reducción del estrés momentánea, incremento del estado de alerta seguido de relajación y una experiencia novedosa que rompe rutinas de bienestar. Es popular en spas que buscan ofrecer tratamientos distintivos para clientes curiosos.
Riesgos importantes: posibles alergias, transmisión de parásitos si no hay protocolos adecuados, estrés o daño a la piel por mordeduras si se usan especies inadecuadas. Además, la respuesta emocional puede ser negativa en personas con ansiedad o fobia a los reptiles. No es recomendable para embarazadas, personas con problemas cardiacos, inmunodeprimidos o con heridas abiertas en la piel.
Antes de reservar, pregunta por la especie utilizada, certificados sanitarios y prácticas de higiene. Un centro responsable usa serpientes criadas en cautividad, limpias y desparasitadas, y tiene protocolos para el manejo seguro por parte del terapeuta.
Consejos prácticos: confirma que puedas cancelar si te sientes inseguro, pide que te expliquen cómo interactuarás con los animales y solicita ver las serpientes antes de empezar. Lleva ropa cómoda o sigue las indicaciones del centro sobre si debes estar con ropa interior o con una toalla.
Si te interesa probar algo diferente y el centro cumple normas de seguridad, el masaje de serpientes puede ser una experiencia memorable. Si dudas por razones médicas o emocionales, opta por una alternativa más clásica como masaje en silla, balinés o aromaterapia. La clave es elegir un lugar serio que priorice tu seguridad y el bienestar animal.
¿Te animas a probarlo o prefieres quedarte con algo más tradicional? Si quieres, te doy tips para comparar spas y elegir el más seguro en tu ciudad.