Masaje con cuchillos: qué esperar y cómo hacerlo con seguridad
¿Masaje con cuchillos? Sí, existe. No se trata de cortar: es una técnica que usa herramientas con forma de cuchillo (suaves o romas) para presionar, deslizar y liberar tensiones. Si te pica la curiosidad, primero conviene saber exactamente en qué consiste y cómo proteger tu salud.
¿En qué consiste?
El masaje con cuchillos combina movimientos de presión, deslizamiento y fricción usando instrumentos planos o ligeramente curvados. Los profesionales aplican distintos ángulos y grados de presión sobre músculos y fascia para mejorar la circulación y reducir nudos. La sensación suele ser intensa al principio: calor, hormigueo o una presión profunda, pero no dolor agudo. Las sesiones suelen durar entre 30 y 60 minutos y pueden incluir aceites para facilitar el deslizamiento.
Riesgos y cómo elegir un lugar seguro
No es para todo el mundo. Si tienes problemas de coagulación, tomas anticoagulantes, tienes varices, heridas, piel sensible, infección o estás embarazada, evita esta técnica hasta consultar con tu médico. El mayor riesgo real es la piel dañada o la presión excesiva que provoque moretones o inflamación.
Consejos prácticos para elegir un centro seguro:
- Pide ver la formación del terapeuta: certificaciones y experiencia específica con esta técnica.
- Pregunta por la herramienta: deben ser lisas, sin filos cortantes y esterilizadas o desinfectadas entre clientes.
- Evita promesas milagrosas. Un buen terapeuta explicará objetivos claros: liberar tensión, mejorar movilidad, no curar enfermedades sistémicas.
- Lee opiniones y, si puedes, solicita una sesión corta de prueba o un trabajo en una zona pequeña antes de una sesión completa.
Durante la sesión, comunica cualquier molestia. Un dolor punzante no es normal; presión intensa que cede y luego alivio sí puede ser parte del proceso. Al terminar, espera algo de enrojecimiento o ligera sensibilidad: aplicar frío local y mantenerte hidratado ayuda a recuperarte.
Si nunca has probado técnicas fuertes, considera alternativas menos agresivas como masaje con piedras calientes, liberación miofascial o masaje ayurvédico, que también desbloquean tensión pero con menos intensidad. Si buscas algo más exótico, infórmate bien: técnicas como el fire massage o el snake massage requieren protocolos distintos y profesionales certificados.
¿Te animas a probarlo? Hazlo con calma: empieza por una sesión informativa, verifica la limpieza y la experiencia del terapeuta, y no dudes en cancelar si algo no te cuadra. Un masaje seguro debe dejarte más cómodo, no preocupado.