Masaje Amma: qué es y por qué probarlo
¿Has oído hablar del masaje Amma y no sabes si merece la pena? Amma (a veces escrito Anma) es la tradición japonesa de masaje basada en presiones, amasamientos y percusiones. No necesitas desnudarte ni largas sesiones: muchas veces se hace sentado y sobre la ropa. Es directo, efectivo y pensado para aliviar tensión y mejorar la energía corporal.
Lo bueno del Amma es su sencillez. El terapeuta trabaja con los puntos de presión y la musculatura superficial, combinando movimientos rápidos y lentos según la necesidad. Si buscas algo que quite nudos, active la circulación y te deje más despierto sin perder la calma, puede ser una opción ideal.
Qué esperar en una sesión
La sesión suele durar entre 20 y 60 minutos. Muchas clínicas ofrecen sesiones exprés en silla: perfectas para la oficina o entre reuniones. Si te tumbas, el masaje puede incluir trabajo en espalda, hombros, cuello, brazos y piernas, siempre con presión variable según tu tolerancia.
Antes de empezar, el terapeuta te preguntará por molestias, lesiones o medicamentos. Si vas con ropa cómoda y sin bolsillos grandes, mejor. El contacto es directo: palmas, dedos, antebrazos y, a veces, codos. No suele ser doloroso, aunque hay puntos sensibles —si algo molesta demasiado, dilo—. Al terminar notarás menos rigidez y mayor movilidad.
Beneficios y precauciones
Entre los beneficios más habituales están la reducción de la tensión muscular, mejora de la circulación, alivio del estrés y una sensación general de relajación. También ayuda con dolores de cuello y hombros por malas posturas, y con la fatiga acumulada después de días intensos.
Hay contraindicaciones claras: fiebre, infecciones cutáneas, trombosis venosa profunda, fracturas recientes o heridas abiertas. Si estás embarazada, con problemas cardiovasculares o tomando anticoagulantes, consulta antes con tu médico y busca un terapeuta cualificado que adapte la técnica.
Consejos prácticos: 1) Busca profesionales con formación específica en Amma o terapias manuales; 2) prueba una sesión corta antes de reservar una larga; 3) bebe agua después para ayudar a eliminar toxinas y 4) evita comidas copiosas justo antes de la sesión.
Si te preocupa la intensidad, pide al terapeuta que regule la presión. El intercambio claro y sencillo con quien te atiende mejora mucho la experiencia. Y si quieres integrarlo en tu rutina, las sesiones cortas semanales pueden mantener la tensión a raya sin invertir mucho tiempo.
¿Buscas una terapia que actúe rápido y sin complicaciones? Prueba el Amma con una sesión corta y comprueba cómo responde tu cuerpo. Si te ayuda a moverte mejor y a dormir más tranquilo, sabrás que ha valido la pena.