Explicación de acupresión: qué es y cómo usarla hoy
¿Buscas una técnica sencilla para aliviar dolor, reducir estrés o mejorar el sueño sin medicina? La acupresión usa la presión con los dedos sobre puntos concretos del cuerpo para relajar tejidos, mejorar la circulación y modular la respuesta del sistema nervioso. No es magia: es una herramienta práctica que puedes usar en casa en pocos minutos.
Cómo hacer acupresión en casa
Primero, ponte cómodo: siéntate o recuéstate en un lugar tranquilo. Respira lento y profundo antes de empezar. Usa el pulgar, el índice o la yema de los dedos y aplica presión firme pero sin dolor. Mantén la presión entre 30 y 90 segundos o haz movimientos circulares suaves si el punto está muy tenso. Repite 2–3 veces por punto y escucha tu cuerpo: debe sentirse aliviado, no empeorado.
Aquí tienes 4 puntos fáciles y útiles:
LI4 (Hegu): entre el pulgar y el índice, en la parte carnosa. Bueno para dolor de cabeza y tensión facial. Atención: evitar en embarazo.
PC6 (Neiguan): en la cara interna del antebrazo, a tres dedos del pliegue de la muñeca. Muy usado para náuseas, ansiedad y mareos.
ST36 (Zusanli): cuatro dedos por debajo de la rótula y algo hacia fuera de la tibia. Útil para fatiga, digestión y energía general.
GB20 (Fengchi): en la base del cráneo, a ambos lados de la columna, en los huecos musculares. Alivia rigidez de cuello, dolor de cabeza y estrés.
Aplica presión gradual: aumenta hasta sentir una leve molestia tolerable y sostén. Combina con respiración lenta: inspira al relajar y espira al aumentar la presión ligeramente. Para mejor efecto haz sesiones cortas (5–10 minutos) 1–2 veces al día.
Precauciones y cuándo consultar a un profesional
No uses acupresión sobre heridas abiertas, trombosis, fracturas, infecciones de piel o áreas con inflamación aguda. Si tienes trastornos de coagulación o tomas anticoagulantes, consulta con tu médico antes de aplicar presión fuerte. Evita puntos específicos en embarazo (como LI4) y pide consejo profesional si estás embarazada o tienes condiciones crónicas.
La acupresión puede ayudar con síntomas leves y mejorar el bienestar, pero no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico en problemas serios: dolor intenso y persistente, fiebre, pérdida de función o síntomas neurológicos requieren atención sanitaria. Si sientes mareo, náuseas intensas o debilidad al practicar, para y consulta a un profesional.
¿Quieres integrarla en tu rutina? Prueba usar acupresión como complemento a estiramientos, masajes o técnicas de respiración. Si te gusta, busca un terapeuta certificado para sesiones guiadas y aprender puntos avanzados. Es una técnica simple, segura y accesible que, bien aplicada, te dará herramientas inmediatas para sentirte mejor.