Embarazo: masajes y aromaterapia para sentirte mejor durante la gestación
Estar embarazada cambia tu cuerpo y muchas veces aparecen molestias: dolor lumbar, piernas cansadas, insomnio o ansiedad. Un masaje bien aplicado y una aromaterapia prudente pueden aliviar esos síntomas y ayudarte a dormir mejor. Aquí tienes información clara y práctica para decidir qué probar y qué evitar.
Qué masajes y técnicas son seguros
Durante el primer trimestre conviene evitar masajes profundos y manipulaciones abdominales intensas. A partir del segundo trimestre, los masajes suaves, linfáticos y los de relajación suelen ser seguros si el terapeuta tiene experiencia con embarazadas. Evita la posición boca abajo; lo ideal es semisentada o de lado con almohadas que sostengan el vientre.
Masajes útiles: masaje prenatal relajante (foco en espalda baja, hombros y piernas), drenaje linfático suave (si hay hinchazón) y técnicas de liberación miofascial muy suaves. No uses presión fuerte en puntos de acupresión conocidos por estimular contracciones (puntos en tobillo y entre omóplatos), a menos que el profesional lo descarte expresamente.
Aromaterapia: aceites, dosis y precauciones
La aromaterapia puede ayudar con la ansiedad y el sueño, pero requiere cuidado. En general: consulta siempre con tu matrona o médico antes de usar aceites esenciales. Opciones más toleradas: lavanda (relajante) y naranja dulce (anima y ayuda con la náusea leve). Usa dosis bajas: 0,5–1% de concentración en el primer trimestre (es decir, 1–2 gotas por cada 10 ml de aceite base) y nunca uses aceites puros sobre la piel.
Aceites a evitar o usar con extrema precaución: salvia (clary sage), romero, tomillo, enebro y otros que puedan influir en la oxitocina o la presión arterial. Si notas mareos, dolor de cabeza o irritación, suspende su uso y ventila la habitación.
Señales para no recibir masaje: sangre vaginal, dolores tipo contracción, riesgo de parto prematuro, placenta previa o trombosis. Si tienes hipertensión, diabetes gestacional o cualquier complicación, pide autorización médica antes de reservar sesión.
Consejos prácticos: pide a tu terapeuta certificación en masajes prenatales; lleva una almohada grande o varias para apoyar rodillas y vientre; comparte tu historial médico y el trimestre en que estás; evita sesiones de sauna o tratamientos que impliquen calor intenso.
También puedes hacer automasaje simple: movimientos circulares suaves en la zona lumbar con aceite neutro, fricciones en las pantorrillas para mejorar la circulación y respiraciones profundas asociadas a masajes en hombros para reducir tensión.
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