Cupping terapéutico: qué es y cuándo te puede ayudar
El cupping terapéutico, conocido también como terapia con ventosas, usa succión para actuar sobre la piel y los tejidos. No es magia: la succión mejora la circulación local, puede aflojar tensiones y ayudar a reducir molestias musculares. Muchas personas buscan cupping cuando sienten rigidez persistente, dolores musculares o falta de movilidad en zonas concretas.
Si te preocupa dejar marcas redondas en la piel: son normales y suelen desaparecer en pocos días o hasta dos semanas, según tu circulación y el tiempo que permanecieron las ventosas.
Cómo funciona y tipos de cupping
Hay dos formas comunes: cupping seco (solo succión) y cupping húmedo (implica pequeñas incisiones y extracción de líquido). El cupping seco es el más frecuente en spas y centros de masaje; el húmedo requiere personal con formación médica y protocolos estrictos de higiene.
La sesión típica dura 15–30 minutos según la zona y el objetivo. El terapeuta coloca las ventosas sobre músculos tensos o puntos gatillo, crea vacío y las retira cuando considera que la zona ha respondido. A veces se combinan con masaje o técnicas de movilización.
Beneficios prácticos, riesgos y cuidados
Beneficios reales que puedes esperar: alivio de la tensión muscular, sensación de relajación, mayor movilidad y, en algunos casos, disminución del dolor local. No prometen curar enfermedades crónicas por sí solas, pero pueden complementar tratamientos físicos y de rehabilitación.
Riesgos y contraindicaciones: evita cupping si tienes heridas abiertas, piel muy fragil o infecciones, problemas de coagulación, uso de anticoagulantes o varices en la zona. Si estás embarazada o tienes dudas médicas, habla antes con tu médico. El cupping húmedo debe hacerse solo por profesionales sanitarios por el riesgo de infección.
Cuidados después de la sesión: hidrata bien, evita duchas muy calientes y ejercicio intenso en las siguientes 24 horas, y no frotes las marcas. Si tienes enrojecimiento que pica mucho, dolor intenso o signos de infección, contacta al centro o a un profesional de la salud.
Consejos para elegir un buen centro: busca terapeuta con experiencia y opiniones reales, pide que te expliquen el procedimiento y sus riesgos, confirma que usan material limpio y, si realizan cupping húmedo, que siguen protocolos de esterilización y consentimiento informado. Pregunta cuántas sesiones recomiendan para tu caso y si combinan la técnica con masaje o estiramientos.
Si nunca lo has probado, comienza con una sesión breve y en una zona pequeña para ver cómo reacciona tu cuerpo. El cupping puede ser incómodo al principio por la succión, pero no debe causar dolor intenso. La comunicación con el terapeuta durante la sesión es clave para ajustar la intensidad.
¿Listo para probar? Busca profesionales serios, pregunta todo lo que necesites y recuerda que el cupping es una herramienta más para aliviar tensiones y mejorar tu bienestar, no una solución única para todos los problemas.