Conocer terapia con ventosas: qué es, cómo funciona y qué esperar
La terapia con ventosas (o cupping) usa succión para estimular la piel y los tejidos. Si tienes dolor muscular, rigidez o buscas una alternativa para liberar tensión, puede ser una opción. No es magia: es una técnica concreta que trabaja sobre circulación y tejido superficial, y suele complementar otros tratamientos como masaje o fisioterapia.
¿Cómo funciona y qué tipos existen?
El terapeuta coloca ventosas sobre la piel y crea vacío con calor o una bomba. Ese tirón aumenta el flujo sanguíneo en la zona y relaja la fascia y músculos tensos. Hay dos formas comunes: ventosas secas (solo succión) y ventosas con sangrado controlado, conocido como hijama. Además existen ventosas de silicona, vidrio y plástico; cada una cambia cómo se aplica la succión y la intensidad.
La terapia puede usarse en la espalda, hombros, piernas y a veces en el cuello. Suele combinarse con masaje o estiramientos para mejorar el resultado. Si quieres sensación de liberación profunda, la combinación con trabajo manual suele funcionar mejor.
Beneficios prácticos y quién debe evitarla
Lo que suelen notar las personas: menos tensión en zonas concretas, reducción del dolor muscular puntual, mejor movilidad y sensación de alivio tras la sesión. También puede ayudar a reducir la tensión de cabeza cuando la causa es cervical. No prometas curaciones instantáneas: la terapia ayuda a manejar síntomas, no siempre los elimina por completo.
No es recomendada para quienes toman anticoagulantes, tienen piel dañada o infecciones, varices en la zona tratada, problemas de coagulación, fiebre alta o heridas recientes. En embarazo se evita la zona abdominal y lumbar cercana; consulta siempre con tu médico si tienes dudas.
Antes de probarlo, pide que el profesional revise tu historial, explique la técnica y muestre limpieza del material. Las marcas redondas en la piel son normales; duran de 3 a 10 días según la intensidad y tu piel. Si notas dolor agudo, ampollas o fiebre después de la sesión, busca atención médica.
En la práctica, una sesión dura entre 20 y 45 minutos según la técnica. Suele sentirse un tirón y calor; no debe ser extremadamente doloroso. Después, descansa, bebe agua y evita ejercicio intenso durante 24 horas. Mantén la zona limpia y protegida del frío extremo.
Si quieres empezar, elige un centro con referencias claras, profesionales formados y protocolos higiénicos. Pregunta por alternativas como masaje terapéutico o fisioterapia si la ventosa no encaja con tu caso. Probar una sesión moderada suele ser la mejor forma de saber si te sirve.
¿Tienes dolores que no mejoran? Habla con un profesional y menciona que te interesa la terapia con ventosas. Con información y un buen terapeuta, puedes probarla de forma segura y ver si encaja en tu plan de bienestar.