Candyshop en Praga: dónde comprar dulces que merecen la pena
¿Buscas una candyshop en Praga que no sea solo una trampa para turistas? Praga tiene de todo: desde chocolates artesanos hasta puestos con dulces tradicionales. Aquí te doy pistas concretas para encontrar calidad, precios justos y sabores locales que recordarás.
Cómo encontrar las mejores candyshops
Empieza por evitar las tiendas justo frente a las principales atracciones turísticas: en la Ciudad Vieja y el Puente de Carlos verás muchas tiendas con precios inflados y productos envasados. Camina unas calles hacia los barrios menos concurridos —Malá Strana, Vinohrady o Žižkov— y encontrarás confiterías pequeñas y talleres donde hacen caramelos y chocolates a la vista.
Fíjate en cuatro señales de calidad: productos sin exceso de embalaje plástico, etiquetas que indiquen origen y porcentaje de cacao en los chocolates, presencia de ingredientes locales (miel, frutos secos, frutas confitadas) y que puedas ver la producción o pedir muestras. Si te ofrecen probar antes de comprar, buen signo.
Qué probar y cuánto gastar
No te vayas sin probar el chocolate artesanal (busca “bean-to-bar”), las trufas frescas y los caramelos hechos con miel local. Otros clásicos que suelen encontrar los visitantes son los chocolates con licores y los bombones rellenos de frutas. Para un sabor local, busca productos con almendras, miel o queso blanco en combinaciones inesperadas.
Precio orientativo: una barra de chocolate artesanal suele costar entre 70 y 200 CZK (unos 3–8 €), mientras que una caja pequeña de bombones puede estar entre 150 y 400 CZK (6–16 €). Si te ofrecen packs con descuento por comprar varias unidades, suele compensar si vas en grupo o quieres llevar regalos.
¿Viajas ligero? Compra un par de piezas sueltas o pequeños estuches planos que ocupan poco en la maleta. Si vas a facturar, los estuches rígidos y las cajas con relleno llegan mejor.
Consejo rápido: evita helados o pasteles en las candyshops si hace mucho calor y vas a viajar varias horas; mejor optar por chocolates con sello de calidad o caramelos duros que resisten el transporte.
Si quieres algo más auténtico, pregunta por dulces tradicionales checos en las confiterías locales: no siempre aparecen en las tiendas turísticas, pero en las pastelerías de barrio encontrarás opciones únicas y recetas familiares.
Por último, si tienes oportunidad, visita mercados locales (por ejemplo, mercadillos de fin de semana) donde artesanos venden caramelos y chocolates hechos a mano. Suelen ser más baratos que las tiendas céntricas y te permiten hablar con quien los hace.
¿Te apetece que recomiende candyshops concretas en Praga según tu presupuesto o ubicación? Dime en qué barrio estarás y te paso una lista corta y práctica.